Antes de saltar al césped del Wörthersee Stadion de Klagenfurt, Alexis Ciria (Badajoz, 4 de enero de 2008) recibió un mensaje que le devolvió por unos segundos a su ciudad. Su padre le envió una fotografía suya de niño acompañada de una frase breve: «Hazlo por esto, que te quiere como nadie». Poco después, el balón le llegó dentro del área y el extremo pacense convirtió ese instante en historia.
Camavinga condujo, esperó su llegada por la izquierda y le puso el balón a la altura. Ciria golpeó de primeras con la derecha, cruzó el disparo y batió a De Gea para firmar el 2-0 ante la Fiorentina. Celebró con los brazos abiertos: era su primer gol con el primer equipo del Real Madrid, apenas unos meses después de aterrizar en Valdebebas.
«Cuando me ha llegado la pelota se me ha cerrado el mundo, y en cuanto la he visto dentro ha sido un alivio», contó después ante las cámaras del club. Reconoció que había arrancado el partido con nervios que se disiparon en cuanto empezó a jugar: «Estoy haciendo lo que me gusta». Fue titular, disputó 64 minutos por el costado izquierdo, se mostró activo en la presión y buscó el área con insistencia. Preguntado por compartir banda con Carreras y Valverde, respondió sin rodeos: «Jugar al lado de Carreras y Valverde ha sido demasiado fácil».
De un equipo de barrio al Flecha Negra
La trayectoria de Ciria hasta ese gol arranca muy lejos de Valdebebas. De niño empezó a dar sus primeras patadas en un equipo no federado de la urbanización en la que creció, en Badajoz, en una época en la que decía querer ser piloto de motos. El fútbol acabó ganando esa partida y lo llevó al Flecha Negra, club de la cantera pacense en el que se formó entre 2015 y 2019, de los siete a los once años.
En 2019 llegó su primer gran salto: se incorporó a la cantera del Sevilla, donde debutó en categoría alevín y encadenó una temporada notable —26 partidos y 21 goles en 2021/22— que lo situó entre los nombres a seguir de la casa. En la temporada 2022/23 pasó por el Infantil del CD Altair, club vinculado a la estructura formativa sevillista, con una campaña de 24 partidos y 17 goles, antes de regresar a la disciplina del Sevilla para completar cadete, juvenil B y juvenil. El filial, el Sevilla Atlético, le abrió la puerta del fútbol sénior con solo 16 años, en la temporada 2023/24.
El Real Madrid ya había sondeado su fichaje años antes, pero la operación no se cerró hasta enero de 2026, cuando Ciria, recién cumplidos los 18, dejó Sevilla y firmó por el Juvenil A blanco.
Siete meses a toda velocidad
Su presentación con el Juvenil A no pudo ser más simbólica: marcó en la prórroga del gol de la victoria ante el Mallorca en la Copa del Rey juvenil. Desde entonces, cada oportunidad parecía abrirle otra puerta. Pasó por el Real Madrid C, recibió la llamada del Castilla y se ganó minutos en Primera Federación, competición en la que debutó repartiendo una asistencia y encontrando también el gol. En paralelo, tuvo un papel relevante en el juvenil que conquistó la UEFA Youth League, la Copa de Campeones y la Liga, y en apenas unos meses ya reforzaba al Juvenil A compitiendo con futbolistas de más experiencia.
La pretemporada con el primer equipo ha sido el último peldaño. Mourinho le dio minutos ante el Alcorcón y lo puso de titular frente al Leganés, en un amistoso que terminó 4-1; días después volvió a confiar en él ante la Fiorentina, ya en un escenario abierto al público. Según relató el propio jugador, la petición del técnico portugués fue sencilla: «Que tenga confianza, juegue sin presión y me divierta». Más que una consigna táctica, una invitación a conservar lo que le ha permitido llegar tan rápido: el descaro, la velocidad y la capacidad para atacar espacios.
Ciria actúa habitualmente en la izquierda, aunque puede moverse por distintas zonas del ataque. Diestro, mide 1,81 metros y no se limita a pegarse a la banda: busca posiciones interiores, encara, cambia de ritmo y aparece cerca de la portería, como hizo en un amistoso en Austria para culminar una jugada de Camavinga con un gol que no contará en las estadísticas oficiales pero que ya anticipaba lo que llegaría después.
Es pronto para saber hasta dónde llegará —la competencia en la plantilla es enorme y la pretemporada no garantiza sitio cuando arranquen los partidos oficiales—, pero en siete meses Ciria ha pasado del filial del Sevilla a marcar con el Juvenil A, el Real Madrid C, el Castilla y el primer equipo. Ya ha conseguido que Mourinho conozca su nombre y que el madridismo mire con curiosidad a un extremo nacido en Badajoz. Al acabar el partido ante la Fiorentina, el recuerdo volvió a la fotografía que le había enviado su padre: aquel niño que soñaba con las motos había acelerado por la izquierda y marcado con el Real Madrid.