mayo 14, 2026

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Vuelta a Extremadura caminando

Extremadura se sitúa en el epicentro del senderismo nacional gracias a una hazaña que combina resistencia física, compromiso social y un profundo arraigo territorial. Manuel Calderón, un veterano de 63 años natural de Villanueva de la Serena, ha decidido transformar la geografía extremeña en un tablero de 2.300 kilómetros. Bajo el nombre de la Vuelta a Extremadura Caminando, este reto personal y deportivo busca no solo el crecimiento individual, sino la creación de un legado imborrable para la región.

El recorrido comenzó el pasado 1 de marzo, teniendo como punto de partida el emblemático Puente Romano de Mérida. Desde entonces, el camino se ha convertido en el escenario de una crónica viva que pretende unir a las provincias de Cáceres y Badajoz a través de una ruta circular sin precedentes.

Estructura y magnitud de un reto de cien días

La planificación de esta aventura destaca por su rigor y ambición. Para completar el círculo sobre la región, se ha diseñado un plan de acción que desafía la capacidad de cualquier senderista experimentado:

  • Distancia total: Un perímetro de 2.300 kilómetros que recorre las fronteras y el corazón de la comunidad.
  • Distribución temporal: El reto se divide en 100 etapas consecutivas.
  • Exigencia diaria: Cada jornada contempla una media de 26 kilómetros a pie.
  • Punto de llegada: El cierre de la expedición está previsto para el 11 de junio, regresando al mismo punto donde todo empezó en Mérida.

Este proyecto no solo es una prueba de fondo; es la base para la homologación del que podría ser el primer sendero de Gran Recorrido (GR) que recorra de manera circular una comunidad autónoma completa en España. Este reconocimiento situaría a la región como un referente internacional para los amantes del trekking y el turismo de naturaleza.

La primera región con una vuelta circular caminando

El concepto de las «vueltas caminando» o rutas perimetrales consiste en senderos de largo recorrido que bordean geográficamente un territorio, regresando al punto de inicio sin repetir tramos. Aunque en el mundo existen rutas circulares de gran fama —como el Tour del Mont Blanc en los Alpes, que atraviesa tres países, o el Annapurna Circuit en Nepal—, la mayoría se centran en macizos montañosos o islas (como el GR-223 Camí de Cavalls en Menorca).

El hito que se está gestando en Extremadura es singular porque aplica esta filosofía a una región administrativa completa de gran extensión. A nivel mundial, no son comunes las rutas que logren circunnavegar a pie una región con la complejidad orográfica de esta, lo que otorga a la Vuelta a Extremadura un valor logístico y deportivo excepcional. En qué consisten estas vueltas es sencillo de definir: son ejercicios de «geografía aplicada» donde el caminante experimenta la transición total de paisajes, climas y culturas de un territorio fronterizo.

Inclusión y visibilidad: El camino como espacio social

Para Manuel Calderón, esta marcha es mucho más que una acumulación de kilómetros. El reto posee una dimensión inclusiva fundamental. En diversas etapas, colectivos y asociaciones como Inclusives y PROINES se han sumado a la caminata. Esta colaboración busca romper barreras y demostrar que los límites de cada persona están donde ella decida ponerlos.

El objetivo es dar visibilidad a estos grupos, convirtiendo el sendero en un espacio de convivencia donde «llegar el primero» carece de importancia frente al hecho de «hacerlo todos juntos». Esta filosofía ha transformado la ruta en un evento social que atrae la atención de las poblaciones por las que transcurre, como Cabeza la Vaca o Segura de León.

Un nexo de unión entre historias olvidadas

A pesar de ser el impulsor de la iniciativa, Manuel Calderón huye del protagonismo. Su labor durante las paradas en los distintos municipios se centra en la escucha activa. En lugar de dedicar su tiempo libre al descanso físico absoluto, prefiere conversar con los lugareños para recopilar historias, anécdotas y crónicas de la Extremadura rural.

El proyecto cuenta con el apoyo institucional de la Diputación de Badajoz y la Diputación de Cáceres, reconociendo la importancia de este «hilo invisible» que está cosiendo el territorio. El legado final de la Vuelta a Extremadura Caminando será una ruta física homologada y, sobre todo, una colección de memorias que sitúan a la región a la cabeza del senderismo inclusivo y de gran recorrido en el panorama internacional.

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