abril 20, 2026

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El fin de los campos de la federación José Paché

ascenso del cerro de reyes a segunda B. Partido contra los barrios.

El fin de una era en el José Pache: Demolición definitiva tras doce años de abandono y ocupación

El paisaje urbano de Badajoz se prepara para una transformación irreversible. Doce años después de que el Cerro de Reyes disputase su último encuentro oficial sobre el césped del estadio José Pache, las máquinas de demolición han tomado el control absoluto del recinto. Lo que antaño fue un símbolo del fútbol modesto y el epicentro de la pasión deportiva en la barriada, se ha convertido hoy en un solar que busca redimirse de más de una década de degradación, incendios y disputas judiciales por la ocupación ilegal de sus dependencias.

La Consejería de Infraestructuras de la Junta de Extremadura, propietaria de los terrenos, ha confirmado que la última estructura en pie —las antiguas oficinas situadas en la zona alta del campo— tiene las horas contadas. Tras un proceso administrativo y judicial que se ha dilatado durante tres años desde que se iniciaran los primeros derribos parciales, el desalojo definitivo de los últimos moradores ha permitido que los operarios procedan a la fase final del desmantelamiento.

Orígenes: Los campos de la Federación y el legado de José Pache

Para entender la relevancia de este enclave, es necesario retroceder a la génesis del fútbol federado en la capital pacense. El recinto no nació como un estadio privado, sino como parte de los estratégicos Campos de la Federación. Su creación respondió a la necesidad de dotar a Badajoz de infraestructuras dignas para el crecimiento del fútbol base y regional, convirtiéndose en el hogar de múltiples equipos que no disponían de feudo propio.

El nombre del estadio rinde tributo a José Pache, una figura cuya vida estuvo indisolublemente ligada al balompié extremeño. Tras su etapa como futbolista en equipos como el C.D. Badajoz, su labor como técnico y formador dejó una huella imborrable en la comunidad. La inauguración de estos campos bajo la tutela de la Federación Extremeña de Fútbol supuso un hito para las barriadas circundantes, consolidando al José Pache como un templo del fútbol de barro, esfuerzo y cantera que durante décadas fue el motor social del Cerro de Reyes.

El San Roque de «Cachola»: Épica en el césped del Pache

Uno de los capítulos más brillantes y recordados por los aficionados locales fue la estancia del San Roque de Badajoz, especialmente bajo la carismática presidencia de Julián Casas «Cachola». El club, con una identidad profundamente arraigada en su barrio, encontró en el José Pache el escenario ideal para sus gestas deportivas.

Bajo el mandato de «Cachola», el San Roque no solo compitió, sino que se convirtió en un hueso duro de roer en categorías nacionales como la Tercera División. El estadio registraba entradas históricas para presenciar a un equipo que derrochaba coraje. El paso del San Roque de Cachola por el José Pache simbolizó la época dorada del fútbol de barrio en la ciudad, donde la cercanía entre la grada y el césped creaba una atmósfera de presión asfixiante para los rivales y de comunión absoluta para los vecinos.

El complejo proceso de desalojo y seguridad ambiental

La jornada previa al derribo final estuvo marcada por una operación técnica de alta sensibilidad: la retirada de la cubierta de amianto. Debido a la peligrosidad de las fibras de este material, una empresa especializada trabajó intensamente para limpiar la techumbre de las oficinas antes de que la maquinaria pesada pudiera entrar en acción. Esta intervención era el requisito indispensable para garantizar la seguridad de los operarios y de los vecinos de las zonas colindantes, como La Banasta y el Cerro del Viento.

El desalojo de los okupas, algunos de los cuales habían convertido el estadio en su hogar durante más de 7 años, se desarrolló finalmente sin incidentes reseñables. No obstante, el camino hasta este punto ha sido tortuoso. La resistencia de los ocupantes a abandonar las instalaciones obligó a la Junta de Extremadura a interponer una denuncia por ocupación ilegal de edificio público. El proceso judicial culminó con una orden de desahucio que ha permitido a la administración recuperar el control total del suelo.

Crónica de un deterioro anunciado

El declive del José Pache no fue solo una cuestión de tiempo, sino de sucesos traumáticos que aceleraron su ruina. El punto de inflexión más grave se produjo en diciembre de 2023, cuando un incendio intencionado en las dependencias ocupadas dejó a dos hombres gravemente heridos. Este suceso motivó que el Servicio de Bomberos de Badajoz, a petición del Ayuntamiento, elaborara un informe técnico demoledor. Las conclusiones fueron claras: el riesgo para la integridad física de las personas era extremo y se recomendaba la clausura inmediata y el derribo de las estructuras.

A pesar de la peligrosidad manifiesta, la situación de interinidad se mantuvo hasta que la justicia dictó sentencia. Durante años, el estadio fue un «limbo» administrativo donde convivían personas sin hogar de forma permanente con otros transeúntes, mientras los muros perimetrales cedían y la maleza devoraba las gradas que una vez vibraron con los goles del equipo local.

Datos clave del proceso de desmantelamiento

El fin del estadio se resume en una serie de hitos temporales y técnicos que reflejan la complejidad de la gestión de este espacio público:

  • 12 años han transcurrido desde el último uso deportivo oficial de las instalaciones.
  • 3 años de trabajos intermitentes desde que se inició el primer derribo del muro perimetral en 2023.
  • Diciembre de 2023: Fecha del incendio crítico que forzó la intervención técnica de los bomberos y el informe de ruina.
  • 7 años: Tiempo máximo de permanencia documentado de algunos de los ocupantes ilegales en el recinto.
  • Operativo especial: Intervención de equipos de retirada de materiales peligrosos (amianto) antes de la demolición mecánica.

El futuro urbanístico: Un pulmón verde para Badajoz

Con la desaparición física del José Pache, se abre el debate sobre el aprovechamiento de un terreno estratégico. Aunque la Consejería de Infraestructuras ha declarado no tener un plan inmediato de construcción propia, no se descarta la cesión de los terrenos al Ayuntamiento de Badajoz en un futuro cercano.

Lo que sí es una certeza es el destino que marca el Plan General Municipal (PGM) para esta superficie. La normativa vigente contempla un desarrollo urbanístico que transformará radicalmente la fisonomía de la zona. El proyecto incluye:

  1. Un desarrollo residencial privado que dotará de nuevas viviendas a la zona sur de la ciudad.
  2. La creación de un ‘pulmón verde’, una extensa zona de vegetación que conectará la rotonda del centro de salud del Cerro del Viento con las traseras del Cementerio de San Juan.
  3. La integración paisajística entre el barrio de La Banasta y los nuevos sectores en crecimiento.

La desaparición de las oficinas, el último vestigio del estadio, supone el carpetazo definitivo a una etapa oscura de abandono institucional y social. El José Pache dejará de ser una preocupación de seguridad pública para convertirse, según las previsiones urbanísticas, en un espacio de convivencia y desarrollo residencial para los ciudadanos de Badajoz.

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