ARMMO, la empresa de Zafra que fabrica interceptores de drones validados por la OTAN

Zafra tiene ya una empresa capaz de derribar drones certificada por la OTAN. Se llama ARMMO Defense Technologies, tiene su centro industrial en el municipio pacense y acaba de anotarse un hito poco habitual para una compañía española del sector: la obtención de un NATO Stock Number (NSN) para su interceptor autónomo Bandit X, el código de identificación que utiliza la Alianza Atlántica en su sistema de catalogación de suministros.

Un interceptor made in Zafra que ya ha pasado por la OTAN

Bandit X es un interceptor autónomo diseñado específicamente para neutralizar aeronaves no tripuladas, uno de los proyectos insignia de ARMMO dentro de sus sistemas de detección e interceptación. El aparato ha sido ya probado en ejercicios militares desarrollados en Eslovaquia, dentro de la Eastern Flank Deterrence Initiative, la iniciativa de disuasión en el flanco oriental europeo liderada por el mando terrestre de la OTAN (NATO Landcom).

El modelo actual es capaz de superar los 360 kilómetros por hora, y la hoja de ruta tecnológica de la compañía contempla llevarlo hasta los 420 km/h. La nueva evolución del aparato se presenta esta misma semana en Murcia, durante UNVEX 2026, una de las citas españolas de referencia en sistemas no tripulados.

A la validación militar se suma ahora la certificación de calidad ISO 9001, obtenida recientemente por la compañía para reforzar sus procesos de industrialización, producción y control de calidad. «En defensa ya no basta con fabricar. Tenemos que ser capaces de anticiparnos a un escenario geopolítico que cambia constantemente y transformar las nuevas necesidades en soluciones tecnológicas e industriales con enorme rapidez», sostiene Jaime Abrisqueta, consejero delegado de ARMMO.

Una empresa extremeña con vocación de hub europeo

Lo que distingue a ARMMO de otras compañías de defensa no es solo su tecnología, sino su domicilio. La empresa, fundada por Abrisqueta y por la empresaria extremeña Sandra Tomé, ha instalado en Zafra su centro industrial, desde el que desarrolla capacidades para los ámbitos aéreo, terrestre y naval bajo un mismo techo.

El proyecto ha crecido rápido. En apenas un año, ARMMO ha pasado de constituirse como empresa a validar su tecnología ante la OTAN, y ahora prepara una ampliación de calado en su planta pacense: una inversión superior a 20 millones de euros y la creación de más de 170 empleos altamente cualificados en unas instalaciones que superarán los 30.000 metros cuadrados en el municipio.

La Junta de Extremadura ha seguido de cerca el desarrollo del proyecto. El consejero de Economía, Empleo y Transformación Digital, Guillermo Santamaría, visitó las instalaciones de Zafra y destacó que «Extremadura reúne las condiciones para atraer proyectos industriales innovadores que generan empleo de calidad, fijan talento y contribuyen a diversificar nuestra economía», subrayando «la importancia de iniciativas empresariales que contribuyen a fortalecer el tejido industrial extremeño, impulsar la innovación y generar empleo cualificado».

Más allá del aire: tierra y mar

El interceptor antidrones no es el único desarrollo de la compañía. ARMMO trabaja también en sistemas no tripulados para operar en tierra y en el mar. Entre ellos figura una plataforma naval autónoma de tipo catamarán, denominada ARW39CAT-A, presentada internacionalmente este año en la feria de defensa Eurosatory. La compañía trabaja además en guerra electrónica y en tecnologías avanzadas de detección e interceptación.

Para coordinar todo ese desarrollo, ARMMO ha creado un modelo propio al que llama «Fábrica Cognitiva»: un sistema pensado para conectar el análisis de la evolución de los conflictos con sus equipos tecnológicos y su capacidad industrial, con el objetivo de identificar necesidades militares emergentes casi en tiempo real y trasladarlas con rapidez al diseño y la fabricación de soluciones.

Extremadura, origen de un proyecto con ambición continental

La compañía enmarca sus proyectos dentro de una apuesta más amplia por reforzar la capacidad tecnológica e industrial europea en defensa y reducir la dependencia de proveedores externos. Y esa apuesta, subraya la propia empresa, se construye desde Extremadura: la intención es levantar en Zafra un ecosistema con proyección internacional alrededor de los sistemas autónomos y otras tecnologías militares, aprovechando una estructura industrial relativamente integrada para acortar los plazos entre la aparición de una amenaza y el desarrollo de una respuesta tecnológica.

El interceptor autónomo que ahora luce el sello de la OTAN es, por ahora, la pieza más visible de esa estrategia. Y lleva, con todas las letras, la firma industrial de un municipio de poco más de 16.000 habitantes en la provincia de Badajoz.

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