Ismael Clemente, el pacense que convirtió Merlin en el ‘casero’ de la inteligencia artificial

Merlin Properties incrementó un 11,7% sus ingresos en el primer semestre de 2026, hasta los 308 millones de euros, y logró un beneficio operativo de 180 millones, un 8% más que un año antes. Si se tiene en cuenta la revalorización de los activos, el beneficio neto contable de la mayor socimi española alcanzó los 579 millones de euros, frente a los 513 millones del mismo periodo de 2025.

El valor bruto de los activos de la compañía ascendió a 13.508 millones de euros, con una revalorización comparable del 3,7% respecto a diciembre de 2025, impulsada principalmente por el negocio de data center, responsable de aproximadamente el 80% de la creación de valor durante el semestre. El nivel de endeudamiento se situó en el 24,5%, frente al 28,9% registrado al cierre de 2025, tras la ampliación de capital de marzo destinada a financiar la tercera fase del Plan Mega. La posición de liquidez de la empresa alcanza los 2.571 millones.

En centros de datos, Merlin ocupa ya el 100% de la primera fase de su Plan Mega, en los activos de Barcelona, Álava y Getafe (Madrid), con unos ingresos previstos de 68 millones para 2026. La compañía avanza en la comercialización y construcción de la segunda fase y trabaja ya en el desarrollo de la tercera, con la solicitud de licencias y la preparación del suelo previas al inicio de la construcción. Además, ha obtenido la aprobación de la Declaración de Interés General de Aragón para su centro de Zaragoza. El plan, bautizado MEGA, prevé una inversión de 7.840 millones de euros hasta 2032 para multiplicar por tres los ingresos del grupo, hasta 1.800 millones, con una red de 730 MW de capacidad repartidos entre Madrid, Álava, Barcelona, Lisboa y Zaragoza, y con los centros de datos como negocio estrella, hasta representar el 65% de la facturación en 2032.

En el resto de la cartera, Merlin cerró en oficinas alquileres para 85.540 metros cuadrados, con un crecimiento de las rentas comparables del 2,4% y un release spread —la renta firmada en renovaciones frente a la anterior— del 1,7%; la ocupación se mantuvo en el 93,6%. La cartera logística mantuvo una evolución positiva, con un crecimiento de las rentas comparables del 1,2% y un release spread del 3,9%, con la ocupación situada en el 95%, mientras que en centros comerciales las rentas crecieron un 6,4% y la ocupación alcanzó el 96,9%.

En cuanto a la actividad desinversora, la compañía ha completado hasta julio ventas de activos no estratégicos por 75 millones de euros y ha firmado operaciones por 91 millones para ejecutar durante el segundo semestre de 2026 y en 2027. Merlin ha aprobado además el nombramiento de Miguel Oñate como consejero en calidad de ejecutivo, en sustitución de Miguel Ollero, fallecido el pasado abril; Oñate prestará los servicios de director general corporativo.

Al frente de esta transformación, que ha convertido a la antigua inmobiliaria de oficinas y centros comerciales en la plataforma de referencia del sur de Europa en infraestructura digital, está un pacense: Ismael Clemente, consejero delegado y cofundador de la compañía, nacido en 1970 en Valencia del Mombuey, un pueblo de la provincia de Badajoz que no llega a los 800 habitantes.

«Cuando yo nací, en mi pueblo no había agua corriente, no había teléfono automático», contaba Clemente en una entrevista con The Objective sobre su infancia. Lejos de describirla como una carencia dramática, la recuerda como parte de «una sociedad perfectamente formal, respetuosa y aspiracional», en la que todas las familias compartían un mismo objetivo: que sus hijos pudieran progresar. Los suyos, maestros de EGB, le inculcaron pronto la formación como vía de movilidad social. El traslado a Madrid para estudiar, admite, «fue una vida dura para mis padres».

De aquel pueblo extremeño a la cúpula del Ibex 35 hay un camino largo. Clemente empezó su carrera en el sector inmobiliario en 1998 y pasó por firmas como Arthur Andersen, Garrigues, Bankers Trust REIB, Deutsche Bank y RREEF, donde llegó a director general y participó en operaciones por unos 5.000 millones de euros. El punto de inflexión llegó con la crisis de 2012: en pleno ajuste bancario, se negó a despedir a su equipo. «Hice lo que yo creí que tenía que hacer», ha explicado. Su mujer le respaldó para que dejara el sueldo fijo y arrancara por su cuenta con pocos recursos. De ahí nació Magic Real Estate, germen de lo que en 2014 se convertiría en Merlin Properties, que salió a bolsa ese mismo año captando 1.250 millones de euros.

Nada de esto estaba escrito en Valencia del Mombuey en los años setenta. Pero, como recuerda el propio Clemente de aquella infancia sin agua corriente, la aspiración de progresar es algo que muchos pueblos extremeños llevan enseñando a sus hijos desde mucho antes de que la inteligencia artificial fuera una palabra de uso corriente.

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