EL EXTREMEÑO QUE MÁS ALTO HA LLEGADO EN LA ECONOMÍA ESPAÑOLA ES TAMBIÉN EL QUE MÁS CLARO HABLA. Ismael Clemente, nacido en 1970 en Valencia del Mombuey (Badajoz), hijo de maestros y criado en un pueblo de menos de 800 habitantes, dirige hoy Merlin Properties, la mayor socimi cotizada de la península ibérica. Esta semana ha dicho en Navalmoral de la Mata lo que muchos empresarios piensan y pocos se atreven a decir en voz alta.
«Tal y como está redactado el Real Decreto, es el final de los centros de datos en España»
De Valencia del Mombuey a la Bolsa
Clemente estudió Derecho y Administración de Empresas en ICADE, pasó por Deutsche Bank y en 2014 cofundó Merlin, que desde entonces se ha convertido en una de las grandes inmobiliarias de Europa. Su última gran apuesta son los centros de datos, y una parte importante está en su tierra: junto a Edged, Merlin promueve un campus de inteligencia artificial en Navalmoral de la Mata, un proyecto que la Junta de Extremadura acogió con un acuerdo de colaboración en octubre de 2025.
Lo que dijo en Navalmoral
Ante cerca de un centenar de empresarios y autoridades del Círculo Empresarial Moralo, en el hotel Moya, Clemente fue tajante sobre el Real Decreto de centros de datos aprobado por el Gobierno hace unas semanas, y que ahora parece en duda ante la convocatoria electoral:
- Si el texto se mantiene, Merlin solo hará la primera fase de Navalmoral, que podría comenzar en unas semanas.
- La razón: exigir una correlación horaria con un 80 % de consumo renovable «es imposible». «No han hecho los cálculos mínimos, no han entendido en qué consiste nuestra actividad».
- Comparte «al 95 %» la exposición de motivos del decreto, pero cree que luego «lo ha escrito alguien que no entendía lo que estaba escribiendo».
- Rechaza que un centro de datos compita por electricidad con nadie: en España hay unos 400 MW en operación (el 0,4 % del consumo nacional), frente a los 63 GW de Estados Unidos.
Y puso cifras a lo que está en juego para la región: el primer edificio de Navalmoral, de 100 MW (de momento solo 20, a la espera del concurso de potencia en la subestación de Arañuelo), costaría unos 1.100 millones de euros y crearía unos 410 empleos directos e indirectos.
«Para Extremadura nadie se ha parado a calcularlo. Pero un solo centro de datos como este, de 100 megas, a lo mejor le mete al PIB regional un 12 % más. Con dos edificios el 24 %, con tres el 36 %. Es brutal el cambio que supone para una región habitualmente pobre y poco industrializada».
Los números de Merlin
El aviso llega en un momento delicado para la compañía. Su mayor inquilino en centros de datos, la estadounidense CoreWeave, ha sembrado dudas en Wall Street por su elevada deuda, de más de 50.000 millones de dólares. Merlin cayó el lunes un 1,63 % hasta los 11,47 euros por acción y acumula una caída superior al 20 % en tres meses. CoreWeave supone el 8,6 % de sus ingresos totales, aunque en centros de datos pesa mucho más: unos 25 de los 28 millones ingresados en el primer semestre.
Los analistas no ven motivo para el pánico. Jefferies mantiene la recomendación de comprar con precio objetivo de 16 euros, y Sabadell habla de una «buena oportunidad de entrada». Merlin se ha fijado como límite que ningún inquilino supere el 20 % de la plataforma, sus contratos incluyen avales y la potencia eléctrica contratada es un recurso escaso, de modo que podría realquilarla a otro operador. El plan total prevé 724 MW y unos 1.140 millones de facturación en 2032, con una inversión de más de 7.700 millones en tres fases.
Mientras tanto, el PSOE
Un empresario extremeño que ha levantado una de las compañías más grandes del país avisa de que la norma del Gobierno de Pedro Sánchez puede dejar en un tercio un proyecto capaz de sumar hasta un 36 % al PIB de la región. En las informaciones consultadas no consta una sola reacción pública del PSOE de Extremadura en defensa de esa inversión.
Tampoco de José Luis Quintana. Hasta hace unos días delegado del Gobierno en la comunidad, y presidente de la gestora del PSOE extremeño tras la dimisión de Gallardo, el sábado el Comité Federal le colocó como número 1 de la lista al Senado por Badajoz para las elecciones del 29 de noviembre, por delante de Rafael Lemus, y va a cesar en la Delegación. Cuatro años de escaño, si las urnas acompañan, para quien ha sabido administrar a la perfección sus silencios: con Ferraz, el listado de Fuenlabrada; con Extremadura, el mutis.
No es un silencio cualquiera. Es el de un partido cuyo líder es el marido de Begoña Gómez, investigada por la justicia, y hermano de David Sánchez (conocido como David Azagra), condenado en julio por la Audiencia de Badajoz como cooperador necesario de un delito de prevaricación por la plaza creada a medida en la Diputación. Con ese historial, a nadie le sorprende que se calle quien depende de que no se le moleste desde arriba.
Quienes dan lecciones de «prioridad a Extremadura» tienen ahora una ocasión inmejorable de demostrarlo: un hijo de maestros de un pueblo de 800 vecinos, convertido en consejero delegado de una empresa del Ibex, les está diciendo que su decreto puede costar a la región 1.100 millones de euros y 410 empleos. La respuesta, de momento, es el silencio. Cuando se trata de elegir entre Extremadura y Ferraz, ya se sabe a qué lado está la casilla de salida.
Redacción. A 22 de octubre de 2026.